Las Afinidades Electivas inicia en Argentina en el año 2006 creada por Alejandro Méndez. Es una antología en crecimiento exponencial siendo replicada en varios países de nuestro continente y en Europa. Difunde la poesía viva en forma libre y sin discriminación. Si quieres participar, es muy fácil; al ser mencionad@ por un@ poeta, envía a: mendia.gladys@gmail.com lo siguiente: una foto (máx. 50 KB); 5 poemas (indicando título y referencias editoriales, en el caso de tenerlas); una breve reseña personal y una lista de 5 poetas viv@s (incluyendo sus emails) con los que sientas la misma vibra.

viernes, 14 de junio de 2013

DANIEL ARELLA (Caracas, 1988)


Daniel Arella (Caracas, 1988). Escritor, poeta y guionista. Tesista de la carrera de Letras, mención Lengua y literatura hispanoamericana y venezolana de la Universidad de los Andes. Dirigió el  programa radial El tufo del bardo (Ecos 93.9FM) en el 2008, dedicado a la antipsiquiatría, la literatura y el jazz. Ganó el Premio DAES de literatura en la modalidad cuento (ULA), 2009. Publicó, junto con otros jóvenes escritores, la novela colectiva policial free-jazz Una balacera abolirá el azar, Editorial el perro y la rana, 2010. Publicó su primer poemario Al fondo de la transparencia en el 2012.

Los siguientes dos poemas seleccionados pertenecen a mi
poemario más reciente:

Molly,
Dudu, Suleika, Phyllis,
 Gipsy, Yvonne, Jenny,
 Hidalla

(Elegí a dos chicas para esta ocasión, o dos poemas, bueno, es lo mismo, son buenas muchachas después de todo).

Daniel Arella.

Nombra a:
Daniela Nazareth Romero
Jesús Amalio 

LugoLiwin Acosta
Cristina Gutiérrez
Sara Enmanuel Villoria


PHILLYS

Así, en el mar guardabas tus poderes
elevando la canción que te inició en el astro de tu sangre
yo sé que volverás pintada de besos por los dioses 
a deambular en mi cuerpo los pájaros nacidos de tu ausencia
yo que te he esperado en la llaga del silencio
volverás agraciada por tu nombre tu voz doblada en mi infancia
damita inmolada en la oscuridad que me bautiza
en el día superior en que la playa es un cristal en tu vientre
devuélveme la canción primera de octubre
llevo a tu padre en mis huesos lo esconderé detrás de las algas
donde nace el sol de tu inicio
viajaré a Holanda el 2 de julio
te daré mi libro de poesía para que lo uses de almohada
yo sé que tus sueños se columpian en el precipicio de la música
yo que te quiero más que a mi vida elevada sobre mis pasos en un aluvión de ánimas amanecidas
Phillys dime tu apellido en un murmullo enterrado en mis huesos
enterrado en mi sangre 
yo sé que los colores son la carne de tus ojos entregados a la blancura de los aires
allí reposa tu ombligo de semilla hacia las nubes
allí descansa el relámpago de mi vientre aplazado de cielo en la penumbra de un beso tuyo 
entrega inmarcesible del dios-sangre
pido tu augurio en la carne vespertina 
yo que te amé con la soga al cuello y vislumbré tu beso pendido de un hilo en el ala de una libélula
la enloquecida amante que penetra en el cielo 
a la velocidad de la luz
luz erecta de tus desastres te bendigo en el ombligo oscuro de la tierra
en donde nací para verte un segundo antes de mi muerte
en que aruñé la vida de plomo cansado de despertar tus orígenes
soñé con que estabas dormida sobre mi pecho y escuchaba el mantra de tus sueños interrumpir mi vida alineada con tu estrella
que dormita el hielo de la nebulosa amaestrada por la frente de los ángeles
te llevaré a bailar fuera del tiempo mientras tu cuerpo rueda en silencio
todo no se ha ido falta tu vida
embalsamada en mi corazón cortado por la luz de tu vientre
quiero despertar en el inicio de tu infancia
y ahogarme en la fuente que te durmió en el abrazo posterior a la brisa
los árboles aúllan con tu voz esculpida en las nubes
yo me enterraré en su blancura y renaceré en tus labios
donde duerme la espuma cansada del mar
mi cangrejo es tu augurio hundido en la espesura del silencio
yo te he amado en el filamento de la lluvia
te he imaginado viviendo conmigo en una casa de bareque
en la Azulita el sexto chacra del mundo
allí construiremos un set de grabación para que se cumpla la profecía de tus destinos
tendremos dos hijos
uno de llamará Andrés y la más pequeña Amalia
y serán lindos como tu nombre como tu nombre
que descansa bostezando burbujas en mi boca agrietada por la luz del mediodía
tu canción atesora mi espacio cargado por el oráculo de tu risa
imantada hermana te dedico todos mis poemas toda mi saliva
es para tu incendio que repose en el bosque de las luciérnagas que se incendie la luz de tus piernas en mi corazón anochecido por tus símbolos
cuando bese tu vulva sabrás que tienes que vivir conmigo en el precipicio de la locura yo si soy un buen demente un girasol rojo crece de mi oído para escuchar al viento maldecir los pasos del sol sobre tus hombros 
desnudos de playa abjurada
te dedico mi voz nacida del magnetismo del silencio hacia la espuma de tu origen
cuando te bese el centro de tu corazón tu vulva trepará por mi espalda y me robará el ánima que me acontece en el bosque
un despertar de alumbrada canción en el que la lluvia se desnuda
delante de los dioses y el placer son tus ojos en mi boca
tu vulva en mi boca tus pies en mi boca tus senos en mi boca tus palabras en mi boca tu deseo de cielo íntimo en mi boca
tu boca en mi boca para nacer el silencio en nuestro espacio destinado para la epifanía
no sabes cuánto te amo si supieras
yo que soy tu fantasma y no me había dado cuenta
soy tu fantasma para traslucir tus órganos ante la luz de la luna
y cuando la marea suba nos elevaremos sobre el mar como dos pelícanos
adictos por la aurora escaparemos hacia el silencio de la luz
para bendecir el espasmo que nace en tu pecho 
y esconderás el mar en la cabeza de tu padre pesebre de todos tus amuletos
¿y si morimos en el mar, Phillys, con nuestros cuerpos despedazados por las rocas y amenazados por la profundidad imposible? 
Mentiría si te dijera que me aproximo al ser que cambia en tu vientre un espejado silencio entregado a la fatalidad de mi origen
mis antepasados en tu piel te murmuran mi secreto 
es tuyo
recuerda que Amalia y Andrés serás nuestra música hinchando las montañas de nuestros nombres
la Azulita será nuestro hogar fumaremos marihuana mientras hacemos el amor con el humo de la luna ofrecido a nuestra paz de jardín oculto
Phillys, este poema es el final de mi mal, que como dijo Ramos Sucre es un bien menor,
pero el bien son nuestros sexos enlazados en la selva despertando a las raíces de su embrujo
en su acontecer de magia conjuro a la lluvia para que nos lave el silencio empozado en nuestra sangre
¿y si los colores se adueñan de nuestra presencia plagiando lo invisible de mi animal por ti?
Tal vez escriba mala poesía pero entre tanto comienzo por soñar tu risa
ese es el inicio de un gran poema tu risa despeñada en las nubes canción de nuestro primer beso
en donde Julio Jiménez le mama el culo al sol mientras nosotros nos besamos hasta desaparecernos con la primera luz de su semen
elevada sobre el aire de las rosas sobre el aire de las cosas hipnóticas que me desmadran
y yo te amo tanto Phillys, recuerda, te visitaré en Holanda el 2 de julio te besaré hasta desvanecer tus poderes en mi boca
hasta inventar los mantras del mar de tu padre oculto en un naufragio bendecido por la espuma de los dioses
esto no es un poema esto es un mar reventado en tu boca reventado en tus piernas
roto en tu clítoris futuro de mi mar despedazado de mi lago empobrecido en la ciénaga vislumbrada en tus sueños
y la noche acaece la mar y es una corona las estrellas sobre tu cuerpo imantado de brújula marítima
¿por qué no vamos al mar y despertamos a los corales en nuestros corazones atentos a su sangre de aroma nupcial?
todos los poetas que has leído desaparecen en este poema más inmenso que el mar
más inmenso que toda la poesía que brota de la espuma y de una flor nacida de tu angustia
tu tristeza me la duelo en mi abrazo y yo sé que estaremos juntos
y si la mar borra nuestros pasos el nado será el sitio de honor
hacia la isla de nuestros hijos te quiero madre te quiero puta
bella armonía que desvelas los minerales de mi presencia
lo invisible por ti se revuelva en la tierra del fuego
en la tierra del ámbar tu ombligo es mi puerta
tu amada madre mi ventana
hagamos una casa con las paredes de viento y el techo de cielo
allí nacerá mi nacimiento en tu muerte mujer de mis despojos
podría escribir toda la noche hasta que reviente el diccionario en tus pestañas 
vibrátiles para el sueño el surrealismo es el amor que duerme en tu vientre
tu piel es mi abrigo y el frío es dolor para perder los días amando tu insomnio
las canciones que dormitan en tu abismo me esculpen en el borde del silencio
y tú, acuosa, penetras mi piel y duermes en mi corazón bostezando las estrellas de mi origen
con este poema me caso contigo
viviremos en la montaña como dos eremitas follando en la eternidad
mi ternura por ti no sólo es despiadada es verídica como la luna hundiéndose en tus senos
como una piedra en el agua
y tú eres el agua, Phillys, tu eres la gota que resbala por mi frente
cuando miro las nubes y veo las figuras de tus sombras
imaginación magnética de tus atardecer por los días
y si esto es mala poesía es el dolor  mayor
en el camino desflorado de tus imanes
los que se repiten cansados de sostener tu belleza en mis ojos
mis ojos extáticos por tu hambre
mis ojos alternos volados de maravillas por tu amor
te quiero porque eres cáncer habitante de la casa de la luna
porque eres hija de mi sangre madre de mi carne
padre de mis huesos mar que devoras la canción pronunciada antes de morir
antes de morir
tú ya estabas para mí muerta entre las flores
viva para acabar en tu boca toda mi música
toda mi letra en tu boca toda mi sangre en tu silencio de puerta anochecida
y si mi erección es un castillo vivirás allí con todos nuestros hijos
cantando las canciones que los árboles nos enseñaron  el primer día. 





GYPSI

El pudor, la tarde comienza a palidecer en tus manos, hay tiempo, no hay tiempo, el beso, el relámpago, el cielo que cede, que es un puto, que con la poesía lo entierras, que está solo, que tú no entiendas quien soy, que tú no has visto mi corazón desnudo, y haces de tus manías una ontología del misterio, que confundes tu belleza con la crueldad, y que estoy enamorado y soy un vagabundo trascendental, que me declaro, que estoy desnudo, que no guardo sino para los mendigos, que escribo poemas porque soy dueño de todas las palabras y a todas las palabras las olvido menos a ti, que quiero escribir, que me tienes en tus manos, que mi alma tiene el color de tus uñas, que mi corazón late rebotando en tu aurora, que estoy loco por ti, que ya no creo en nadie que no se parezca a tu sonrisa, que estoy triste, que te quiero ver, que quiero beber cocuy para ver tus manos cocer mis sombras, que me entrego, que soy suicida, que no creo, sino en tus labios cuando me niegan, cuando blasfeman, cuando dices que eres fría y en cualquier momentos dejarás de sentir, y que yo siento como si el fuego fuera árbol de mi piel, yo que te amo, y estoy jodido y sé que las palabras no sirven  para nada, pero el canto tal vez en tu sueños me reconozca y te olvides de ti por primera vez, y ames, y olvides y ames y olvides y me escribas un poema como si no existieras, como si respiraras cerca de mí.


***


AUXILIADORA DEL VALLE


Mamita
santa
escucha este poema
que no es un poema
tal vez sea una carta
escucha a tu hijo que te ama
que a pesar que está
un poco loco
piensa en ti
cuando llora viendo un árbol
alumbrado por la mañana
Estoy preso
mamá
aquí me lavo mis interiores yo solo
si supieras
me cepillo los dientes
cuatro veces al día
(la cuarta es a media noche
cuando siento la boca sucia
de tanto blasfemar en lo desconocido)
Mamá si supieras
estoy más tranquilo
soy el de antes: tu niño
quiero trabajar en la editorial de Virginia
estudiar cine en la Uneart
graduarme de psicología en la UCV
y tener una familia bella
como la nuestra
A Indira ya la olvidé
la enterré en un poema oscuro
que hablaba del sol
Porque
cuando llueve
mamá
la ventana se me arruga
y los pájaros se revientan
la cabeza contra el vidrio
Y lloro, lloro mucho
mamá
si supieras
Cuando salga de aquí
iremos al Ávila
con Papá, Andrea, Carla y Drupito
y desde la cima
verás la ventana arrugadita
por la que veía
la luz morir
mientras esperaba
tu visita
mamá




miércoles, 5 de junio de 2013

ORIANA ECHÁVEZ (Tovar, 1994)



Oriana Echávez (Tovar, Mérida, 1994). Estudiante de Letras mención Historia del Arte de la Universidad de los Andes, Estado Mérida-Venezuela. Se mantiene inédita.


Nombra a:
Daniel Arella
Ángel Gutierrez
Tamar Flores
Luis Medina
Daniela Nazareth Romero



***

Cuando salgo a la calle
sin ningún motivo,
más que caminar y querer vivir,
me siento enamorada.
Disfruto sentir cómo la brisa hace bailar mi cabello,
saboreo los pequeños detalles
que me hacen llorar mientras
un gato camina a mi lado.
Hay un rayo de sol que corta mis pensamientos
y mi piel se parte con cada desconocido que roza mis manos.
Y quiero correr
y de pronto caminar muy lento.
Y veo a la gente reír,
entonces mi corazón se agita,
y el mundo se me antoja hermoso.
Recojo las piedras que nadie mira al pasar,
y miro el sol con los ojos chiquitos
para marear mi mente con las manchas de colores
que se quedan paseando sobre mis ojos.
Y quiero correr
atropellar el viento,
y no regresar jamás.
Puedo andar el día entero,
y pedir que nunca llegue la noche
porque sé que me espera una cama
que me invita a llorar.
Observo a los extraños desde las ventanillas del bus
a veces los saludo, a veces los miro mal.
¡Ay, qué vida tan triste y tan bonita!
Sonrió durante el día
pero la noche, tan cruel y despiadada
me obliga a acurrucarme.
Que lindas las sonrisas,
que se frotan en mi pecho.
Todos los días me da por correr
y luego por caminar muy lento.




***

Las noches son tan frías
que se me antoja escribir en medio de la calle
oscura y peligrosa
mientras una anciana me observa desde su ventana
y mi alma se recuesta sobre la luna
porque ya no la tengo
ya no me pertenece
desde el momento en que escribí mi primer poema
se me fue
y vivo sin alma
en un mundo sucio y prejuicioso
y corro desnuda por toda mi casa
queriendo agarrar a la felicidad
de la mano
para mostrársela a la vecina
mientras me espía creyendo que no lo sé
y no conozco las palabras
que salen fugazmente de mis manos
y no conozco el mundo
no conozco nada
sólo mis letras
que aparecen en las noches pálidas y tristes.
Mi risa es semejante a una copa de vino
y la copa se rompe
y el vino se riega
y mi risa se escapa
y llora agachada dentro de los ojos de cualquier criminal.
Me enredo con la lluvia mientras intento bailar
pero no sé bailar,
el ritmo no corre por el viento
ni por las miradas despectivas
de aquellos que se creen más
pero lloran antes de dormir
igual que yo
igual que muchos.
Amo estar enamorada
pero no sé de quién.
Vivo, esta vida sin sentido, sin sueños.
Escribo, porque no sé cómo vivir.
Canto cuando nadie me escucha
porque mi voz es como un trueno
ácido y escandaloso.
Amo, no puedo dejar de amar
amo mi memoria
que está perdida
pero no la extraño
porque no la recuerdo.
Todos los días son un poema nuevo
triste y aburrido
que me golpea la cara porque no sé cuándo va a llegar.
Un poema que nadie lee
que nadie conoce
ni si quiera yo,
porque se lo ha cargado mi memoria.


***


Estoy llena de amores derrotados
puedo escribir con la luz del mediodía
o de la noche,
puedo despertar ahogada en palabras
hermosas, pudientes
que me arden y asfixian
que me duelen
y no las escribo
porque el mundo está lleno de tanta mierda
que no hace falta ponerle un poquitico más.
Despierto
con los sueños escurriéndose en mis manos
resbalándose por mi memoria
quiero escribirlos
pero no se dejan,
los olvido poco a poco,
sueños en los que estoy sola
en los que vuelo
en los que me escondo
y salto de un sueño a otro,
porque ninguno está completo
y descubro que mis sueños
son como mi vida
como mis poemas,
en ellos siempre habrá algo que sobra,
siempre habrá algo que falta.


***

Esta fría tarde
en la que mis manos huelen a tristeza,
les pido que corran conmigo,
que nos comportemos como locos y borrachos,
que seamos felices,
que salgamos al mundo
y abracemos la belleza,
porque la tenemos
y pronto vamos a morir.
Las noches se nos pasan por la cabeza,
y no sabemos qué hacer con ella,
nos escondemos durante el día
detrás del intelecto de hombres muertos,
y parecemos tontos persiguiendo el amor.
Vengan y corran conmigo,
busquemos a las mujeres que queremos,
gritemos al viento lo que sentimos.
Debemos mirar el mundo
con los ojos que escondemos entre la almohada.
Debemos correr entre los bosques oscuros
con el vino chorreando de nuestros labios.
El tiempo nos cambió.
Juguemos con nuestras manos entre las sombras,
porque la vida es ahora,
y se nos pasan los años
sin vivirla
mirando hacia atrás.
Abráceme,
abráceme,
que no estoy triste.
Venga y abráceme en la azotea
porque estoy a punto de saltar.
Lea conmigo los versos de la noche atrapada,
y riámonos de la tristeza.
Encuentre mi voz,
que hace mucho está escondida,
regálesela al firmamento.
Dejemos de buscar lo que tenemos,
porque nos cansamos.
Y la vida,
esa cosa triste que no entendemos
ya se comenzó a apagar.



***
Y tenía ganas de caminar por las calles vacías, descomunales, en la noche que se siente sola, pero estoy encadenada a estas cuatro paredes que sólo nombran el mar, pero tú eres más mar, que el agua sin sal, que la sal de las lágrimas, tú eres más mar que mi alma, que está helada, que se llama mía, que es tuya, que ya no es alma, que es cementerio, que me duele en las cenizas. Y no sabes las ganas, que me dan de salir del anhelado mar, de la endiosada tierra, de tus poros, de caminar solitaria para abandonar la melancolía en la licorería más lejana, pero dentro de los límites de tus ojos. Y no sabes la tristeza que me da, ver como la melancolía baila en la regadera donde tú y yo solíamos abrazarnos. Y no sabes cómo me duelen las cadenas que me alejan del cielo donde quiero yacer, como me aprietan en los huesos y en las venas, tan delicadas. Me arde la pereza, me asustan los tormentos, no sabes cómo me incendian las letras que voy tiñendo. Arrópame en la noche calurosa que te quiero impregnar con mi silueta, que te quiero bañar de mis caricias, que son redondas, que a veces ladran, que cambian de color, mientras no me amas. Cómo quisiera robarte las mejillas y amamantarlas, tirarlas sobre la colcha y luego aplastarlas. Que delicia el olvido que aun no me llega, pero que si llega, lloro. Ven y acurrúcame los besitos, que están lejos, que no me quieren, que cuando pasan ya no saludan, hazlos rojitos, besitos chiquitos, que huelan a mar, a tu mar, a mi alma.

jueves, 30 de mayo de 2013

FERNANDO VANEGAS (San Cristóbal, 1993)


Fernando Vanegas (San Cristóbal, Táchira, Venezuela – 1993). Estudiante de Español y Literatura en la Universidad de Los Andes. Ganador del Primer Concurso estadal Juvenil de Cuentos (Táchira, 2010). Es integrante y cofundador del colectivo literario Los Hijos del Lápiz. Fue invitado al Primer encuentro Literario de Jóvenes Creadores (Falcón, 2012), y al Festival de Poesía de Maracaibo (Zulia, 2012). Ganador del Concurso de escritores noveles de la editorial Simón Rodríguez en la mención de cuento con Cuadrilátero (Táchira, 2012). Obtuvo una mención de honor en el Concurso de cuento de los Circuitos culturales 2012 de la Dirección de Cultura del estado Táchira (Táchira, 2012).

Selección por Gladys Mendía del libro Parecido a la vida (en proceso de edición).

Diario de mis amigos

“…ellos le amaron asimismo
más que a sus mujeres y a sus amantes y que a su patria,
porque la patria son nuestros amigos –no son unas piedras–.”
Jotamario de Cali – Jaime Jaramillo Escobar.

*
Yo tengo un amigo, más un amigo, y juntos, ellos y yo tenemos una fiesta. Juntos, ellos y yo hemos peleado hasta perder las manos, hemos gritado como si alguien nos estuviera escuchando, como si de verdad fuéramos muchos. Mis amigos no son quienes escriben porque quien escribe, escribe solo. Son quienes vomitan y bailan, quienes tienen un carnaval de poemas saltando en la boca. Ellos no creen que en el poema esté la salida porque saben que no hay tal cosa. Creen en la verdad, en los extraños que nos hablan como hermanos, en el futuro, en el recuerdo de los maestros que nunca nos conocieron. No se matan el hambre con libros por amor al poema, no dejan su juventud entre la página por amor al poema. Mis amigos y yo nos vamos quedando en el camino, en este camino, al que saltamos sin elección.

*
Ahora puedo irme caminando fuera de los límites de la ciudad, saltar los vertederos de basura de las autopistas, ya puedo salirme de los extramuros, más allá de las banderas, de llegar andando despacito a un desierto donde no tenemos nada sobre el cuerpo, donde nos vamos quitando la ropa despacito, como los pasos, donde llegamos y queremos quedarnos. Mis amigos y yo queremos reunir a todas las mujeres que nos amaron algún día y sentirnos amados, queremos volver  sobre tantas manos abiertas; reunir a las mujeres que amamos y borrarles la cara con un pañuelo húmedo y limpio. Y dejar de amarlas  para que el amor entre en nosotros.

*
Habitamos en una casa que queda vacía por las noches, cada uno en su habitación, cada uno en la de otro. Mis amigos y yo nos embutimos en un cuarto con una ventana gigantesca que da a  la oscuridad y a la brisa, y yo quiero irme, despertar, pero ellos no existen sin mí, por eso me alargan un brazo y ponen sus manos sobre mi mano, por eso me miran de lejos y ponen mi mano sobre una espalda desnuda y caliente  para que no me despierte; para que no me vaya. Vamos hilando una historia sin testigos que sólo nace porque quiere ser contada y repetida de boca en boca hasta mancharse y no ser la misma. 

*
Mis amigos y yo sólo somos amigos de noche, de día la casa se desvanece con el sol, y  nos vamos yendo de uno a uno. Siempre hay que irse.

*
Estamos sordos, la música no se descubre frente a nosotros, por eso nos refugiamos en el poema, porque el poema es capaz de sacarle un ritmo hermoso a los dobleces de la vida sin importar el ruido ni los gritos. El poema se vuelve entonces una bala dormida que sin querer nos lleva con ella. Una bala dormida y fría que amenaza la cabeza de los transeúntes que pasean llenos de ternura por la madrugada. Mis amigos y yo, cobardes como pocos, ostentamos la excusa del poema ante el mundo, lo levantamos como una muralla impenetrable, pero el poema y el mundo se dividen y nosotros quedamos en la mitad, sin vida, sin poema, sin madrugada, sin música.
*
Mis amigos y yo, cobardes como pocos, sabemos que el poema nos mira y nos amenaza.
*
Es tarde para irnos pero temprano para llegar. Cuando estemos de regreso el tiempo habrá corrido lento y parecerá que nunca nos fuimos. Mis amigos y yo queremos que nuestra partida resuene como un accidente, queremos fuego y escombros luego de la despedida, pero eso no pasa y nos vamos en silencio, callados y consternados por la facilidad con la que olvidan quienes quisieron querernos. Por eso pensamos en el regreso, aquí ya todo es oscuridad y al llegar el sol habrá salido otra vez, el miedo a la noche no será más que un viejo recuerdo. Queremos aguantar antes de rendirnos, aunque renunciemos, queremos que el final se aleje, que nos deje un poco de aire, que nos permita respirar.
*
Mis amigos y yo, amantes de los caminos, andamos tarde tras tarde por carreteras descuidadas, escogimos el camino equivocado porque no queremos llegar a tiempo, y nadie puede culparnos,  nosotros  gastamos nuestra culpa hace años.
*
Si acaso quisiéramos escribir sobre un cielo negro y estrellado, subiríamos por el aire y pintaríamos el cielo, haríamos con las manos un cielo negro y estrellado para poder escribir sobre él. Mis amigos y yo queremos que caiga una plaga sobre la tierra para poder escribir sobre la pobreza, queremos un toque de queda que llene de miedo los pueblos para poder escribir sobre el miedo, queremos un apocalipsis portátil e inmediato para poder escribir sobre el final de las cosas. Con la verdad bien puesta, vamos viajando de ciudad en ciudad haciendo más ancha la sonrisa y el rumor que nos precede, que llega antes de nosotros y nos deforma la cara. Vamos peleando en nombre de la honestidad, perdiendo en nombre de la honestidad. Caminantes perezosos y borrachos valientes, escribimos de la vida porque la única certeza que creemos tener es la de haber vivido.

*
Tenemos una herida, que es en todos diferente. A veces morena y blanda, a veces rubia y caliente, a veces fría, pequeña, y afilada. Una herida que no conocemos porque cambia de cara cuando volteamos la mirada, porque aprende a lastimarnos cuando ya hemos descubierto que el dolor es cosa nuestra, una herida sabia y larga, ancha como el pecho de mis amigos. Nuestra como las madrugadas lluviosas que se van colando entre los edificios de esta pequeñísima ciudad que bautizamos a diario con el sudor de caminatas infinitas e insensatas. Mis amigos y yo tenemos los pies heridos, los labios heridos, los dedos heridos, los ojos heridos, gastados, ahumados, usados, vueltos al revés para que luzcan limpios, por eso nuestra herida amanece siempre con un nombre diferente, por eso no la conocemos, porque nos conoce mejor que nosotros, porque si queremos gritar aprenderá a cortarnos la garganta, porque si queremos llorar aprenderá a quemarnos las mejillas. Tenemos una herida, que es vieja y astuta, que se aleja entre la gente para cogernos por sorpresa, que se parece tanto a la vida que no sé dónde termina la una y comienza la otra, que no sé dónde terminan mis amigos, mis heridas y yo.
*
Escríbeme de tus ventanas y de tus puertas, háblame de tus ventanas y de tus puertas, ábreme tus ventanas y tus puertas, sonríe como si yo fuera todos, y seré todos para ti, y seremos miles para ti, mis amigos y yo.
*
Que no me hable del infierno quien no ha visto su nombre acompañado por navajas, quien no ha volteado a mirar a un visitante como si fuera la muerte misma, quien no ha caído dormido abrazado por los últimos rayos de los postes. Que no me hable del infierno quien no se ha perdido entre una tristeza infinita y ajena, quien ha perdido su propia tristeza y cuando escribe no se encuentra entre las líneas. Que no me hable del infierno quien siga con vida, que no me hable del infierno quien conoce la calma, que no me hable del infierno quien no reconoce el asco en las alargadas caras de la familia, quien no ha cruzado la mirada con la vergüenza y el miedo. Que no me hable del infierno quien ha estado en él, porque el fuego no es el mismo. Que no me hable del infierno quien tiene el tiempo dividido en horas perfectas, que no me hable del infierno quien llega siempre a tiempo. Que no me hable del infierno quien no se ha descubierto en medio del amanecer con la memoria intacta y los bolsillos vacíos. Que no lo haga, que no me hable del infierno quien no tenga amigos como mis amigos y los vea desaparecer como yo los veo.
*
Cuando uno de mis amigos está tristón es porque tiene la tristeza mojada, no importa de qué, pero mojada, la tiene desteñida, blanda, maltratada, una tristeza que no da para más, que no acaba con el mundo, pero que basta para ponerlo triste, un poco triste, tristón, como están mis amigos a veces.
*
Nos sentamos en círculo porque el viento viaja en círculos y el humo sigue al viento. Nos pasamos la palabra de boca en boca al mismo ritmo en el que gira el último soplido que dio uno de mis amigos. Nos sentamos en círculo una noche cualquiera acompañados por cualquiera de ustedes, y vamos cayendo uno a uno, incapaces de abrir los ojos, viajando, volando, llorando, corriendo cada uno por veredas distintas que se encuentran al final. Vamos cayendo, mis amigos y yo con cualquiera de ustedes. Nos metemos en los sueños de otros como una sola esperanza abierta mientras acaba la noche. Por eso nos sentamos en círculos, porque el viento viaja en círculos y el humo sigue al viento y nosotros lo queremos seguir a él, queremos despertar juntos y mirar en la cara de los demás el recuerdo de un viaje.
                                                                         *
Nos miramos y nos decimos que en un par de horas caeremos entre la grama y la tierra, lo sabemos y no nos importa porque queremos estar borrachos como si siempre nos doliera algo, porque todas las noches nos rompemos el corazón para poder beber sin vergüenza alguna. Mis amigos y yo, aprendices de cadáver, escupimos agua ardiente en nuestras cicatrices para que se abran y nos dejen escribir una vez más.
*
Demoramos el llanto, las lágrimas. Dejen de llorar, nos dicen los viejos amigos, los de antes, los que saben que todo acaba y no quieren decirlo. Demoramos el llanto, las lágrimas. Luego de llorar nos vamos, le sacudimos el polvo a nuestros hombros y volvemos a casa. Demoramos el llanto, las lágrimas, para no irnos, para estirar el final.
                                                                         *
No sé si algún día pueda dejar de escribir este poema, porque no importa que mis amigos ya no sean mis amigos y que ya no estén conmigo. Siempre tendré mi memoria, siempre tendré la frente sudada por el esfuerzo de levantar amigos como los míos de entre las ruinas, y de la memoria saldrán historias puras y limpias. Nos hemos estado yendo desde el principio, desde hace años vimos como acabaría todo. Mis amigos y yo sólo somos amigos por las noches y después de todo no supimos conocernos más allá del dolor y la tristeza de estas historias.